ADORACIÓN REAL, PERPETUA Y UNIVERSAL AL SANTÍSIMO SACRAMENTO (ARPU)
¡Quiero ser adorado de todos los hombres en todos los Sagrarios de la tierra!
Enero 2026
Estimados en los Corazones eucarísticos de Jesús y de María;
en primer lugar quisiera felicitarnos por este año 2026 que empieza y que deseo que, unidos, podamos seguir construyendo el Reino Eucarístico de Jesús.
El año que comienza debe llenarnos de celo para preparar nuestro centenario que, como sabéis, celebraremos el 8 de agosto del 2027. Para ello desde el Consejo Nacional vamos a tratar de dar a conocer nuestra historia, nuestra espiritualidad, nuestro carisma; porque nadie ama lo que no conoce y nadie da a conocer lo que no ama. Esto es justo y necesario si de corazón hemos entrado a formar parte de la Adoración Real, Perpetua y Universal del Santísimo Sacramento.
He hecho un vídeo que sobre la espiritualidad y la estructura de la ARPU que se llama: «Como un ejército en orden de batalla» (dejaré el enlace al final del escrito); así tenemos que ser, lo decía nuestra querida fundadora, Dª Juana Carou. Pero no tengáis miedo, no es un ejército de invasiones, tiros que se maneja al antojo de una persona con ansia de poder. En este ejército cabemos todos: ancianos, jóvenes, niños, laicos, sacerdotes, religiosos, dispuestos a «acompañar, adorar, dar gracias, reparar y desagraviar al Santísimo Sacramento reuniendo en torno al Sagrario al mayor número posible de almas creyentes en la Presencia Real y amantes de la Eucaristía» (Estatutos 1956).
Ciértamente, Jesús ante Pilatos dijo que es Rey y que su Reino no es de este mundo, pero me llama la atención que investigando sobre esta frase he encontrado un artículo griego que se usa para decir «aún no» pero abre la puerta a que en el futuro sí lo sea, así entendemos que en el Padrenuestro rezamos «vénga a nosotros tu Reino» y «hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo». Pidamos este año con profundo fervor «venga a nosotros tu Reino Eucarístico» y seamos los primeros en «hacer la voluntad de Dios en la tierra como viven los ángeles y santos ya en el cielo».
Es necesario, hoy tanto o más que otras épocas, unirnos en un tiempo en la adoración eucarística constante según nuestro carisma. Así como un ejército se ordena para enfrentar lo que está por venir, nosotros —como pueblo de Dios— somos convocados a colocarnos en adoración ante Cristo Rey, presente en el Santísimo Sacramento, como un ejército de velas que desearon formar los primeros cofundadores en torno a Dª Juana y todos, en torno a Cristo y a María, su Madre y nuestra Madre. Para irlo logrando, en los escritos mensuales trataré de recoger las efemérides propias de la ARPU. Este mes las incluyo también al final de esta carta.
A este respecto en el vídeo que os he comentado llamo a la acción pues nuestro lugar no está en la pasividad, sino en la vigilancia, la oración y la obediencia silenciosa ante Aquel que nos da fuerza y sentido verdadero.
¿Cuál debe ser nuestra disposición? Considero que estamos llamados a ser:
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Llamas vivas, no desintegradoras como la ira de Dios, sino ardientes en amor, misiericordia y adoración. Sencillos y astutos, pero como nos recuerda la primera carta de Juan vivir el amor entre los hermanos, como recogió San Agustín: «Ama et fac quod vis» (ama y haz lo que quiereas). Nosotros ¡a amar y desear la salvación de todos!, incluso los pecadores más repugnantes, rezando por su conversión.
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Almas en silencio ante Cristo solitario, no agitadas por los ruidos del mundo. El Sagrario debe ser nuestro lugar de reposo.
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Guerreros de la fe, no con armas de violencia, sino con corazones encendidos por Cristo, aceptando el compromiso que es connatural al bautismo.
- Una familia unida. Debemos arroparnos en la oración y la formación, sí, pero también en la convivencia, combatiendo la soledad, apoyándonos en la enfermedad, alentando a los hermanos en la fatiga y el desaliento.
¿Cómo nos organizamos? Al igual que un ejercito bien ordenado, la Adoración Real Perpetua y Universal tiene una estructura nacional y diocesana pero sobre todo está pensada para el desarrollo apostólico en las parroquias. Antes de los nuevos estatutos la estructura parroquial era:
1. Almas Puentes: aquellos que dirigen un grupo o Clima; son de espíritu misionero pues se ofrecen a ayudar a los demás a acercarse a Jesús como en la fuente probática del evangelio que un paralítico no podía llegar al agua cuando estas se revolvían y nadie le ayudaba. Estos son las Almas Puente.
2. Climas parroquiales son los grupos de almas unidas y dirigidas por un alma puente. Cada grupo no debe superar el número de 12, como el Colegio de los apóstoles. Puede haber varios grupos en cada parroquia. Estos Climas o grupos deben tener su oración comunitaria una vez al mes y luego un rato de convivencia para estrechar lazos de amistad y pensar juntos en cómo hacer crecer los grupos o cómo ayudar al párroco o a los fieles de la parroquia, especialmente a los más apartados.
En los nuevos estatutos la formación es idéntica pero sin estos nombres.
En nuestra oración debemos ser conscientes de que se reza en cuerpo y alma. La postura del cuerpo es un reflejo del alma y respecto a nuestro compromiso de oración buscar la fidelidad por encima del mero cumplimiento por compromiso. Es el amado quien nos espera, entonces fieles a nuestro compromiso de adorar al menos 30 minutos a la semana, debemos tener en cuenta:
1. Nos colocamos de rodillas en adoración real ante la presencia de Jesús en la Eucaristía, al menos los primeros minutos y si nos lo permite la salud.
2. Guardamos silencio interior y exterior para escuchar la voz del Señor. Podemos usar los manuales propios de oración, oración de acompañamiento silencioso, de reposo en el regazo de Jesús o cualquier método recomendado por el director espiritual. La adoración personal es personal y no comunitaria. Por acuerdo mutuo dos miembros pueden rezar juntos pero siempre que no se moleste a otros adoradores.
3. Nos ofrecemos como consuelo, luz y esperanza ante un mundo que necesita consuelo y verdad. Cristo desea nuestra compañía para consolar su Corazón, nuestros hermanos necesitan que llevemos sus intenciones ante Jesús prisionero de Amor. Esto es una obra de misericordia: rezar por las necesidades de la Iglesia, por los necesitados, por nuestros enemigos (te perdono, te deseo la paz; perdóname, me deseo la paz). Especialmente pedimos y reparamos los sacrilegios de profanación como los del monasterio de la Santa Espina, en Valladolid, donde tenemos un grupo de adoradores.
Juntos tenemos que desear y buscar que la ARPU sea constructora del Reinado Eucarístico de Cristo:
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Por una adoración continua y ferviente, por ser colaboradores en la instauración del Reino Eucarístico del Sagrado Corazón.
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Por corazones comprometidos y dispuestos a permanecer ante Jesús en la Eucaristía con fidelidad diaria con visitas esporádicas y semanal con los 30 minutos de adoración ante el Sagrario solitario, practicando la caridad evangélica como los primeros cristianos.
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Por una fe que no se debilite ante las pruebas, sino que se fortalezca como llama viva, manteniendo la tensión escatológica de la venida del Reino Eucarístico de Jesucristo, el Esposo de la Iglesia.
Que cada fiel se convierta en una llama de amor ante el Sagrario, irradiando luz, paz y testimonio. Que seamos como las abejas que entran y salen contínuamente del panal y este entrar y salir hace que los frutos sean la miel más dulce y sabrosa, que aunque luego la abeja muera fatigada, sabemos que estamos llamados a un descanso en el Amor más puro y verdadero que colmará nuestra humanidad, en cuerpo y alma. Esto no significa que se deba desgastar físicamente arriesgando la salud, no. Por esto es tan importante tener un director espiritual que haga de guía y consejero, es necesario saber descansar en el Señor, confiar en su obrar. Para este descanso es utilísimo que, al menos anualmente hagamos Ejercicios Espirituales, para reposar, hayar luz, tomar fuerzas, enamorarse más de nuestro carisma…
Finalmente quiero seguir animando a compartir la oración para pedir la intercesión de Dª Juana, el lugar privilegiado en el que está en el cielo como alma adoradora puede conseguir gracias inimaginables de Dios.
Que Cristo Eucaristía sea el centro de nuestro ser y actuar… como un ejército de adoradores, fervientes, unidos y perseverantes.
¿Nos vemos en el Sagrario?
Juana Carou Rodríguez, ruega por nosotros.
Valero Vilariño García
Vocal del Consejo Nacional y del consejo Diocesano de Burgos
VÍDEO: COMO UN EJÉRCITO EN ORDEN DE BATALLA
Efemérides del mes:
3 de enero de 1928, muere Monseñor Solé.
4 de enero, San Manuel González
5 de enero de 1933, muerte de Dª. Juana Carou
24 de enero de 1926, segunda aparición de Cristo con la cruz a cuestas a Dª. Juana en la que le urge: ¿por qué no fundas?
31 de enero 1930, aprobación pontificia de la Adoración Real, Perpetua y Universal del Santísimo Sacramento por Pío XI.
