JOVENES ADORADORES

JESÚS OCULTO, FUERZA REAL. Tolkien y el misterio de la Eucaristía

TOlkien y la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía

Tolkien es católico practicante, en su vida terrena acudía a misa con asiduidad, cada día. Su fe Eucarística es central y explícita; no tenía miedo de reconocer su amor aucarístico.
En una carta a su hijo Michael (1941), le confiesa: «La Eucaristía es el centro de mi vida… de ella procede toda mi esperanza».
Y también: «En la Eucaristía se encuentra el único lugar en el que puedes encontrar en la tierra la verdadera belleza, el verdadero amor, la verdadera gloria.»

Valores de los Jóvenes Eucarísticos

El Señor de los Anillos como «teología eucarística velada»

Tolkien rechaza la alegoría directa, pero defiende su uso para explicar la Verdad. Desde este estilo particular impregna todo su mundo, su ser, su literatura, de lógica sacramental. Os comparto un par de ejemplos:
a) El lembas: pan que da vida. Ya sabéis que esto es el pan élfico que:

1. Sostiene el cuerpo y el alma
2. Sólo se recibe con reverencia
3. Fortalece especialmente en la oscuridad
4. No puede ser usado con desprecio o indiferencia
Tolkien explicó que está conscientemente inspirado en la Eucaristía, aunque no la represente de forma literal. El lembas no es Cristo, pero presenta los mismos frutos de signo eucarístico: un viático para el camino.

b) La fuerza de Dios es silenciosa y humilde

En Tolkien el mal es ruidoso, soberbio y espectacular, dominante. Así se presentará el anticristo. Sin embargo el bien es humilde, oculto, perseverante, precisamente como Isaías presenta al Siervo de Dios: Cordero llevado al matadero…
Podemos reconocer así la Eucaristía, en la apariencia del pan está Cristo oculto, sacrificio inmolado; para quien comulga en gracia, es fuerza real, espiritual, pero que puede reconfortar el cuerpo también; el poder de Jesús, su Reino, no se impone sino que debe ser acogido en amor aceptando la Misericordia y el Amor que se ha ofrecido primero, gratis.

La clave de Tolkien: Adoración Real, Perpetua y Universal.

No os quiero decir que nuestro querido autor sea miembro de nuestro Movimiento. Esto sería una necia pretensión. Pero sí se dan rasgos que le convierten en un miembro anónimo. Y es que nuestro Movimiento recoge todas las realidades y sensibilidades eucarísticas transmitidas en la tradición de la Santa Iglesia y que Tolkien recoge y expresa.  Esto es:
a) Real: Dios actúa realmente en el Sacramento. La vida espiritual es más real que la física, lo invisible más que lo visible. La Eucaristía no representa sino que actúa, es eficiente, realiza lo que promete que es la presencia Real de Jesús en medio de sus hermanos.
b) Perpetua: porque Dios no duerme, no descansa, está siempre en vela cuidando, consolando y pide para sus hijos el mismo espíritu de vela así como para Tolkien los montaraces, los elfos y los sábios. Velamos 24 horas 7 días a la semana a nuestro Salvador que «no duerme ni reposa».
c)  Universal: En la Tierra Media cada raza, desde su lugar y responsabilidad, contribuye a la salvación, unos luchan con las armas y otros con la propia fidelidad, con el ofrecimiento de la vida ordinaria (como nos enseña San Josemaría Esrivá). Así la Adoración Eucarística es universal porque invita a todos los hombres y mujeres de todas las razas, invita a la conversión del corazón y de los sentidos a Jesús oculto y solitario en el Sagrario.

Tensión de los últimos tiempos

Podemos reconocer junto con Tolkien que «si el mundo no se destruye es porque alguien, en algún lugar, permanece fiel en silencio». Así lo trasmite cuando describe al humilde Frodo caminando, avanzando recogido contemplando una misión que le sobrepasa, reflexionando sobre los peligros que supera. Sam vela en la noche, se preocupa especialmente por Frodo. El lembas que es sostenido hasta el final y los fieles sostienen y protegen el lembas… así como Cristo es velado en la Hostia y es adorado sin aplauso. En la Iglesia la Eucaristía, el Oficio Divino, las adoraciones de los fieles se suceden de Norte a Sur, de Este a Oeste, sin interrupción. Es Moisés que levanta los brazos para sostenernos en la guerra.
Esto somos los adoradores.
El mundo está polarizado en dos bandos y no cabe la indiferencia, hay que implicarse, hay que reaccionar.
Debemos ser como ejército en orden de batalla formándonos en la fe pero también en la cultura, constructores de virtud, de heroísmo y eso buscamos desde la Adoración Real, Perpetua y Universal acompañando a Jesús, olvidado en los Sagrarios, comulgado con indiferencia y muchas veces con irreverencia.
La ARPU es adoradora, reparadora, educadora.
¡Nos vemos en el Sagrario! donde se dan cita las almas que se aman.

El peor enemigo del hombre es quedarse en la duda. Ecríbenos

Valero Vilariño García

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Valero Vilariño García

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