ADORACIÓN REAL, PERPETUA Y UNIVERSAL AL SANTÍSIMO SACRAMENTO (ARPU)
Octubre 2025
NOTICIERO MENSUAL DE LA ARPU
EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y SU SOLEDAD EN EL SAGRARIO. Santa Margarita María de Alacoque (16 de octubre) relatba cómo Jesús le mostraba su Corazón vivo y palpitante en el misterio de la Eucaristía, oculto en el Sagrario. Le decía con dolor que, aunque permanecía allí por Amor a los hombres, con frecuencia era olvidado, dejado en soledad o incluso despreciado:
“He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado para sí hasta agotarse y consumirse por darles testimonio de su amor. Y, en cambio no recibe por parte de ellos sino ingratitudes, irreverencias y olvidos…”
El Señor pedía entonces a su sierva que buscara almas dispuestas a consolarlo, a acompañarlo en esta soledad silenciosa de las iglesias, donde su presencia real espera miradas de Fe y corazones vigilantes. Él mismo suplicaba que se le diera al menos el consuelo de una copañía fiel, de un amor que velara en reparación por tantas indiferencias.
Santa Margarita entendió así que pasar tiempo ante el Sagrario, aunque fuera en silencio, era un acto de profundo amor, una respuesta al deseo ardiente de Cristo de no quedarse solo en su entrega.
Muchos siglos después, en una nueva ola de olvido eucarístico, el eco de esas revelaciones sigue vivo gracias a la entrega de corazones sencillos y amantes como los de D. Manuel González y el de nuestra fundadora Juana Carou. Ella, mujer de profunda Fe, comprendió también la herida de la soledad de Jesús en el Sagrario. Decía que cada alma que se decide a estar un rato con Él en el Sagrario es como una vela encendida que ilumina su Corazón prisionero.
Movida por este anhelo, soñó con levantar un verdadero ejército de «velas»: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, laicos y sacerdotes que, en turnos silenciosos, acompañaran al Señor en el Sagrario, para que nunca más quedara solo. Su invitación era sencilla pero ardiente:
«Hazte vela, aunque sea pequeña; permanece encendida junto a Jesús y dale el cosuelo de tu amor».
Así el llamado del Sagrado Corazón a Santa Margaría encuentra hoy continuidad en la fidelidad de quienes , como nuestra fundadora, hemos decidido responder con la ofrenda humilde de nuestra presencia ante Jesús, transformando la soledad del Sagrario en un lugar de encuentro y de consuelo.
Javier Terrazas ha compartido su testimonio de cómo vive su compromiso como miembro de la Adoración Real Perpetua y Universal al Santísimo Sacramento y es interesante porque comparte cómo continúa teniendo cabida y fuerza dentro de su parroquia.

