POESÍAS DE UN CORAZÓN ENAMORADO
de Doña Juana Carou Rodríguez
Fundadora de la Adoración Real Perpetua y Universal al Santisimo Sacramento (ARPU)
HIMNO EUCARÍSTICO DE LA ADORACIÓN REAL, PERPETUA Y UNIVERSAL
¡Santísimo Sacramento!
Luz de mis ojos, Sol de mi vida.
En cada instante y momento,
mi alma te adora de amor rendida.
Si los bellos serafines te aman,
te adoran,allá en el Cielo,
mi corazón que te adora,
te ama y bendice desde este suelo.
“Eterna gloria, alabanza, de amor eterno, eterno amor,
a Ti, Jesús adorado,
Sacramentado por nuestro amor!
Si supieran los mortales,
la eterna gloria que en Ti se encierra.
Tan sólo por visitarte
¡Ay! cruzarían toda la Tierra.
En tan augusto Sacramento,
Manjar divino, Pan celestial,
las delicias de la Gloria.
La paz eterna halla el mortal
“Eterna gloria, alabanza, de amor eterno, eterno amor,
a Ti, Jesús adorado,
Sacramentado por nuestro amor!
Letra y música por Doña Juana Carou Rodríguez, Fundadora.
Estrofas complementarias al HIMNO EUCARÍSTICO DE ARPU Por Don José Luis Esteban Vallejo (Consiliario Nacional, fallecido en 2022)
1. ¡Oh Cristo sacrificado,
En el Altar (Sagrario) siempre ofrecido!
Podemos a Ti unirnos
Con nuestros gozos y sacrificios.
Tu Cruz (Hostia) nos lleva al Cielo
Que ya se asoma a nuestro mundo;
Esperamos verte pronto
Para gozarte allá sin velos.
2. Unidos en cuerpo y alma
En el amor que Tú nos das,
Queremos que todos sepan
Que en Ti se encierra tanta bondad!
Que eres un Dios cercano,
Tan amoroso, tan singular;
Que el mundo entero lo crea,
Te ame y se rinda con fe y piedad.
A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Tú que ves, madre adorada,
Las angustias del alma mía,
Ten piedad, Virgen María
De mi alma acongojada.
Suplícale a tu Jesús
Que me quite estas tinieblas
Y que disipe las nieblas
Que ocultan su dulce luz.
Dile que por Él deliro,
Dile Tú que es mi tesoro,
Dile que por Él suspiro,
Dile tú que por Él lloro.
Dile Tú que me perdone
Lo mucho que le ofendí,
Dile Tú que yo no puedo
Vivir sin Él y sin Tí.
AL ÁNGEL DE LA GUARDIA
Ángel de mi Guarda,
Dulce mensajero,
Dile a mi Jesús
Que por Él me muero.
Ángel de mi Guarda,
Dile a mi Señor
Que por Él me muero,
me muero de amor.
Dile que le adoro
Que por Él deliro;
Dile que le amo,
Que por Él suspiro.
Ángel de mi Guarda,
Dile a mi Señor
Que por Él me muero
Me muero de amor.
ESTROFAS JACULATORIAS
A visitarte vengo, Jesús mío,
Acompañarte vengo a tu Sagrario;
¡Oh Jesús, oh Divino Solitario!
Mi corazón entero yo te envío.
Al alejarme del Sagrario,
Señor, ahí te dejo mi corazón.
Dame, Dios de mi vida, tu bendición.
Ángel Santo de la Guarda
Del alma que a Dios adora,
Haz que venga un alma ahora
A adorar a mi Señor.
Haz Tú que venga a adorarle
Haz que venga a bendecirle
Haz Tú que venga a cantarle
Mil y mil himnos de amor.
A LA SAGRADA EUCARISTÍA, El alma mía gime por ti.
Dulce y Sagrada Eucaristía:
El alma mía gime por ti
Como paloma de amor herida
Dios de mi vida ¡ay! ven a mí.
Tengo ansia infinita de recibirte
Ansia de que mi pecho sea tu morada,
Porque sin ti, Dios mío, mi alma está triste,
Porque sin ti, Dios mío, no quiero nada.
Porque sin ti, Dios mío, suspiro y lloro
Como pobre paloma de amor herida
Porque tú eres mi encanto, dicha y tesoro,
Porque tú eres mi gloria, Dios de mi vida.
A JESÚS CRUCIFICADO, Callad, Ceferillos, callad.
Callad, Ceferillos, callad
Dejad reposar a Jesús,
Que es víctima de Caridad
crucificado en la Cruz.
Sacrificado en la Cruz
Y en cada instante y momento
Sacrificado es Jesús
En su augusto Sacramento.
A JESÚS SACRAMENTADO, Para siempre soy tuya.
Ya para siempre
Señor soy tuya
Cuánto tenía
te lo ofrecí.
Ay! Tú que puedes
Jesús amante
Con fuerte lazo
úneme a Ti.
Ay! Tú que puedes
Bien mi vida
Rey de los cielos
Dueño y Señor,
A tu Sagrario
El alma mía
Ata con fuertes
Grillos de amor.
Ay! no te vayas
Jesús amado.
Ay! no te apartes
Señor de mí,
Porque tú sabes
Dios de mi vida
Que yo no puedo
Vivir sin ti.
A JESÚS SACRAMENTADO, Cual cándida paloma.
Cual cámdida paloma
Que alzando el vuelo,
La tierra abandonando
Se eleva al Cielo,
Y llevando en el pico
Fragmento de flores
Las coloca en el nido de sus amores.
Así Jesús amante
de noche y día
A tu Sagrario vuela
El alma mía,
Y ofreciéndose humilde
Mística flor
te canta y enamora
Himnos de amor.
A JESÚS SACRAMENTADO, Palomita de amor sedienta.
Soy palomita de amor sedienta,
Soy palomita que tu amor hiere,
Soy palomita que de amor muere,
Que de amor muere, Señor, por Ti.
Soy palomita que en tu Sagrario
Constantemente revoloteo,
Y que, amorosa, sólo deseo
Que no te apartes, Señor, de mí.
A JESÚS SACRAMENTADO, Yo quisiera Jesús mío.
Yo quisera, Jesús mío,
Adorarte cual te adoran
Los Serafines que moran
En la celeste Sión.
Más ya que no puedo amarte
Cual los ángeles del Cielo,
Con tan amoroso anhelo,
Te ofrezco mi Corazón.
A JESÚS SACRAMENTADO, De noche y día.
Mientras gozare mi pecho
De vida solo un aliento,
Ha de ser para adorarte,
¡Santísimo Sacramento!
Ha de ser para adorarte,
¡Oh dulcísimo Señor!
Ha de ser para adorarte
Y cantarte himnos de amor.
Al sagrario más solo
Que hay en la tierra,
Donde por amor al hombre
Jesús se encierra,
El alma mía
A acompañarle vuela
De noche y día.
A JESÚS SACRAMENTADO, Los reyes de la tierra.
Los reyes de la tierra
Tienen de noche y día
Quien les dé compañía,
Y Tú dulce Jesús,
Que eres el Rey del cielo,
Tienes en el Sagrario
Del Templo solitario
Solamente una luz.
Una lampara triste
En la noche sombría,
Esa es tu compañía
Y tu guardia de honor.
Es el amor y el pago,
El agradecimiento,
Divino Sacramento
Que da el hombre a tu amor.
Una lámpara triste
Y a veces apagada
En la noche callada
Divino Salvador.
Es toda tu compañía
Ese es todo el consuelo,
Que en este triste suelo
Te da el hombre, Señor.
Perdóname Dios mío,
Divino solitario,
Si solo en el Sagrario
De noche te dejé.
Perdóname si ingrata
A tantos beneficios,
Tus muchos sacrificios
Mil veces olvidé.
Perdóname, Dios mío,
Jesús Sacramentado,
Que yo, ya de tu lado
Jamás me apartaré.
Que mi alma, que te adora,
Volará al Santuario
Y al pie de tu Sagrario
Señor, te adorará.
Mi corazón se llena
De pena y amargura,
Cuando en la noche oscura
Me acuerdo, buen Jesús,
Que siendo Rey del cielo
Tienes en el Sagrario
Del Templo solitario
Solamente una luz.
Más ya no estarás solo
Que aunque no realmente,
Espiritualmente
Te acompaño, Señor,
Porque de noche y de día,
En cada hora y momento,
Vuela mi pensamiento
Al trono de tu amor.
AL SANTÍSIMO SACRAMENTO, Al pie del Sagrario.
Al pie del Sagrario
Quisiera vivir,
Aquí en el sagrario
Quisiera morir
Quisiera, divino Sacramento
Al pie de tu Sagrario morar,
Y quisiera mi último aliento
Al pie de tu Sagrario exhalar
Vivir a tu lado
Es solo mi anhelo,
Qué es gozar del cielo
Vivir junto a ti
Vivir Jesús mío
Al pie del Sagrario
Dónde solitario,
Quedaste por mí.
A JESÚS SACRAMENTADO, Aunque soy vil gusanillo.
Aunque soy vil gusanillo
De la terrenal morada,
Tengo el alma enamorada
De tus bondades, Señor.
Otras veces le decía cantando:
De tu Corazón Divino
Una centella cayó
Que vino a prenderle fuego
A mi pobre corazón
Y como los Serafines
Señor, yo quisiera amarte
Y eternamente cantarte
Mil y mil himnos de amor:
Y desde entonces, Dios mío,
Yo me abraso sin cesar,
Y te canto himnos de amores
Postrada al pie de tu altar.
HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO, Dame amor, Dios de mi vida.
Dame amor, Dios de mi vida,
Vida mía, dame amor,
Amor hasta enloquecer,
Amándote a Ti, Señor.
Brotan del suelo las plantas
Y de las plantas las flores,
Y de mi pecho, Dios mío,
Brotan mil himnos de amores.
Y cuál es la flor que embalsama
El desierto solitario,
Así la flor de mi alma
Embalsama tu Sagrario.
Si salpican sus corolas
Gotas de bello rocío,
¡Ay! las flores de mi alma
Las salpica el llanto mío.
Lágrimas que de mi pecho
Arranca la contricción.
Dulcísimo Jesús mío,
Otórgame tu perdón.
HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO, Aunque tdo el infierno se junte contra ti.
Aunque todo el infierno se junte
Contra Ti, Jesús Sacramentado,
Tú has de ser de todos adorado
Aunque pese al mundo y a Luzbel;
Que aunque hoy moras solo en el Sagrario,
Donde tu gloria y majestad se encierra,
Reinarás sobre toda la tierra,
Todo el mundo será tu escabel.
Tú eres Rey eternal de la Gloria,
Rey de Paz y celeste alegría,
Que quisiste quedar noche y día
Junto al pobre y mísero mortal;
¡Ay! de aquellos que osado se opongan
A que Tú reines en este mundo,
Porque irán al abismo profundo
Donde ruge el tirano infernal.
Gloria a Ti, Jesús Sacramentado,
Rey de Amor, celestial vida mía,
Qué te ocultas en la Eucaristía
Por amor al triste pecador.
Gloria a Ti, Sacramento adorable,
Gloria a ti, en cada instante y momento,
Gloria a Ti, Divino Sacramento,
Gloria, gloria, alabanza y amor.
HIMNO A LA SAGRADA HOSTIA
Bendita seas
Hostia Sagrada,
Inmaculada
Hostia de amor.
Bendita seas
Hostia adorada;
Gloria a Ti, gloria
Y eterno honor.
¡Salve, Hostia Santa!
Yo te bendigo
Y te tributo
Loores sin fin.
Y uno mi acento
A los acentos
Donde te alaba
El Serafín.
En desagravio
De los ultrajes
E irreverencias
Del pecador,
Mi alma te ofrece
Sus homenajes
Y te tributa
Actos de amor.
¡Hostia adorada!
¡Hostia querida!
En incesante
Reparación,
Te da mi alma,
De amor rendida,
Gloria, alabanzas
Y adoración.
MIS RESTOS FRÍOS, MI CENIZA HELADA
En su fragancia la silvestre flor
Que nazca donde está mi sepultura,
De mis frías cenizas al calor,
Te llevaré mis cantos de ternura.
Y del aire las alas al tocar
Mis restos fríos, mi ceniza helada,
Al volver tu Sagrario a acariciar,
Te llevará los besos de mi nada.
Y hasta las bellas gotas de rocío
Que besan las corolas de las flores
Que crezcan do reposa el cuerpo mío,
Convertidas en mágicos vapores,
Con las alas del viento confundidas,
Entrarán en tu templo Sacrosanto,
Y a tu Sagrario llegarán rendidas
De mi cadáver el humilde canto.
Alma no tiene, Dueño idolatrado,
El sol fulgente que en el cielo brilla,
Y sin cesar te adora, Dueño amado,
Canta tus glorias y ante ti se humilla.
Alma no tiene la brillante estrella
Que esparce su fulgor en noche oscura,
Y vertiendo en el éter la luz bella,
Canta Señor tu gloria y hermosura.
Alma no tiene la fragante flor
Que ostenta su belleza en el jardín,
Y al exhalar su delicado olor,
Te adora cual ardiente serafín.
Así mis restos en la oscura fosa,
Sin derramar fragancia ni fulgor,
Bajo la fría y olvidada losa,
Te cantarán tu gloria y tu loor.
Y tú, Señor, que ves lo que escondido
Existe para el hombre en este suelo,
Verás mi cuerpo, en polvo convertido,
Que te adora, Señor, como en el Cielo.
MUERTA HE DE ESTAR
Muerta he de estar, ¡amor de mis amores!
Muerta he de estar y en polvo convertida,
Y mis cenizas ¡vida de mi vida!
Han de cantar tus glorias y loores.
Y de mi ser los átomos perdidos
Vagarán por el ancho firmamento
Y a tu Sagrario volarán rendidos,
A adorarte en tu Augusto Sacramento.
Muerta he de estar, Señor, materia inerte
Será mi corazón, ceniza fría;
Y esta ceniza que formó la muerte,
te adorará, Señor, de noche y día.
Y en mi cadáver, en mi cuerpo frío,
Del santo fuego que mi pecho inflama,
Tu podrás contemplar, dulce Amor mío,
La huella que dejó su ardiente llama.
Y hallarás el recuerdo peregrino
Del divinal amor que arde en mi pecho,
En esa huella que tu amor divino
Dejó en mi pobre corazón deshecho.
Muerta he de estar, Señor, y mis despojos,
Mezclados con la tierra de mi fosa,
Y las frías cenizas de mis ojos,
Te enviarán mirada cariñosa;
Que de mi cuerpo la ceniza helada,
Doquiera que repose a su manera,
Aunque esté convertida en polvo y nada,
Te adorará, Señor, cuando me muera.
Muerta he de estar, Divino Jesús mío,
Y sin cesar te adoraré, Señor;
De mis restos el polvo helado y frío
Te cantará eternal himno de amor.
Y hasta los fuegos fatuos que mis huesos
Produzcan en el campo funerario,
Serán, ¡Dulce Amor mío!, santos besos
Que mis labios envían al Sagrario.
En su fragancia la silvestre flor
Que nazca donde está mi sepultura,
De mis frías cenizas al calor,
Te llevará mis cantos de ternura
Y del aire las alas al tocar
mis restos fríos, mi ceniza helada,
Al volver tu Sagrario a acariciar,
Te llevaré los besos de mi nada.
Y hasta las bellas gotas de rocío,
Que besan las corolas de las flores
Que crezcan donde repose el cuerpo mío,
Convertidas en mágicos vapores,
Con las alas de viento confundidas
Entrarán en tu templo sacrosanto,
Y a tu Sagrario llevarán rendidas
de mi cadáver el humilde canto.
Alma no tiene, Dueño idolatrado,
y el sol fulgente que en el Cielo brilla,
Y sin cesar te adora, Dueño Amado,
Canta tus glorias y ante Tí se humilla.
Alma no tiene la brillante estrella,
Que esparce su fulgor en noche oscura
Y vertiendo en el éter la luz bella
Canta, Señor, tu gloria y hermosura.
Alma no tiene la fragante flor
Que ostenta su belleza en el jardín,
Y al exalar su delicado olor,
Te adora cual ardiente Serafín.
Así mis restos en la oscura fosa,
Sin derramar fragancia ni fulgor,
bajo la fría y olvidada losa,
Te cantarán tu gloria y tu loor.
Y Tú, que ves, Señor, lo que escondido
Existe para el hombre en este suelo,
Verás mi cuerpo en polvo convertido
Que te adorará, Señor, como en el Cielo.
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