A comienzos de 1800, Madre Matiana, mística mexicana, de la orden jerominiana, anuncia que en España, en un año terminado en 8, tendría lugar una fundación de una orden dedicada a la promoción de la adoración Eucarística, orden afincada en la espiritualidad de San Jerónimo, vinculada con la tradición espiritual de hispanoamérica. En 1938 unas religiosas Jerónimas renuevan su consagración adhiriéndose a la Adoración Real Repetua y Universal.
San Manuel González y Dª Juana Carou, desconocedores de este anuncio, impulsados por el puro amor a Cristo Eucaristía consagraron sus vidas a buscar que Jesús jamás volviera a sufrir soledad en su trono en la tierra: el Sagrario. Recibieron gracias especiales para prepararlos a la misión encomendada. Juana Carou tuvo una misión encomendada por Jesús mismo y animada por María: «Quiero ser adorado por todos los hombres en todos los Sagrarios de la tierra».
Tuvo que aparecer el P. José Llés, Arcipreste de Ager, para dar un impulso definitivo a la obra de Jesús encargada a Dª Juana.
Se conocieron por medio de la revista Granito de arena, donde ambos escribían de una forma tan singular que muchos suponían que uno era el seudónimo del otro.
El apóstol de Madrid, San José María Rubio Peralta, entró en el proyecto invitado y animado por los sacerdotes D. José Solé, Monseñor D. Juan Bautista Luis y Pérez y el sacerdote ya presentado D. José Llés. Este equipo de enamorados de Cristo sustentaron la iniciativa de Dª Juana solicitada por Jesús y solicitada con apremio «¿Cuándo fundas?» y «es hora de crear las almas adoradoras» (6 de mayo 1927).
El 8 de agosto de 1927, en la Iglesia de San Sebastián de Cercedilla, 257 personas se convirtieron en velas vivas. No lo sabían del todo. Sólo sabían que Jesús estaba en el Sagrario y merecía companía. Así nació la Adoración Real Perpetua y universal al Santísimo Sacramento.
Cien años después, la ARPU sigue siendo un instrumento formado por hombres y mujeres, sacerdotes y laicos, jóvenes y mayores, que dedican media hora semanal a acompañar a Jesús solitario en el Sagrario. Desde sus orígenes la Obra ha formado sacerdotes, seminaristas en la espiritualidad eucarística, ha acompañado a laicos en su vida de fe, y ha sido un apoyo fundamental para los sacerdotes llegando donde ellos no podían, como ministros extraordinarios en hospitales, pueblos, comunidades donde los sacerdotes no podían ir por la persecución religiosa.
En 2027 cumplimos 100 años. Y lo vamos a celebrar contigo, si quieres, como se celebra un acontecimiento semejante: saliendo del Sagrario a la calle, para dar testimonio de Jesús vivo a todos los que lo necesitan, aunque no lo sepan.
«Que Jesús no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe que beber también hoy».
Papa León XIV -Corpus Christi- Madrid, 7 de junio de 2026
VELAS VIVAS. ¿Qué es esto? Las velas en las iglesias no hacen ruido, pero arden, iluminan y acompañan a Jesús cuando está solo. Esto es un adorador, alguien que arde despacio ante el Sagrario y que, sin querer, ilumina a quienes tienen a su alrededor.
ARPU es un movimiento de la Iglesia reconocido por la Conferencia Episcopal, no tenemos cuota y nos financiamos con donativos. Nuestro compromiso de adoración son 30 minutos ante el Sagrario de nuestras parroquias y, de rodillas ante Jesús, lo que pasa ahí dentro es cosa del adorador y Cristo.
Estas velas vivas la formamos sacerdotes y laicos, casado y solteros, jovenes y mayores, hombres y mujeres, por eso la U de ARPU es Universal, en el espacio y en el tiempo; ¡cien años no está nada mal!
Propuestas de vida ARPU. La adoración no termina cuando nos levantamos del reclinatorio y salimos por la puerta de la capilla. Ahí comienzan a mostrarse lo frutos del tiempo ante Jesús. Se sale de otra manera: consolado, con más paciencia, con más amor, con ganas de dar. Por eso adorar no es fomentar capillismos. El Sagrario es como la colmenta de abejas, éstas entran y salen en actividad frenética. Si estuvieran sólo dentro se morirían, si estuvieran siempre fuera también. Es necesario el flujo de acción y contemplación. Con esta certeza la ARPU busca:
EL CENTENARIO. 2027 El año de la construcción del Reino Eucarístico de Cristo. Tenemos tres prouectos para proponer a toda la Iglesia de España y especialmente a los adoreadores que ya lo son y a los que lo serán.
¿QUIERES FORMAR PARTE DE ESTE PROYECTO? El Centenario no lo queremos celebrar sólos, queremos que sea una fiesta de toda la Iglesia. U, de Universal. Lo queremos hacer juntos y hay muchas maneras de sumarse:
«Jesús desea ser adorado por todos los hombres, a todas las horas, en todos los Sagrarios de la tierra».
Palabras inspiradas por Jesús a Dª Juana, lema de ARPU
«…porque la vida de la carne está en la sangre, y yo mismo les he…
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