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ADORACIÓN REAL, PERPETUA Y UNIVERSAL AL SANTÍSIMO SACRAMENTO (ARPU)

¡Quiero ser adorado por todos los hombres en todos los Sagrarios de la tierra!

Septiembre 2026

Apreciados hermanos y hermanas en Jesús Eucaristía:

El verano ya está a punto de acabar y, después de un tiempo de descanso que todos seguramente hemos tenido, vamos a empezar un nuevo curso en nuestro movimiento de ARPU, teniendo en el horizonte su centenario. Celebrar cien años de un movimiento tiene que ser motivo de orgullo y satisfacción para todos los que formamos parte de él. Durante estos años hemos vivido momentos de gracia que nos han ayudado a seguir dando a conocer el movimiento y a dar testimonio a otras personas para que formen parte de él.

Testimonio personal

Mi camino en ARPU empezó aproximadamente en el año 1992, en la parroquia de San Francisco de Asís, donde hacía de acólito ayudando en las eucaristías. En el atrio de la iglesia, en un lateral, había una capilla donde se hacían turnos de adoración al Santísimo los lunes y miércoles de las 16:30 a las 19:00 horas, y los cubrían los adoradores y adoradoras que había en aquel momento.

Tuve la suerte de conocer a la presidenta de la Adoración de la diócesis de Barcelona, con la que tenía una relación muy especial. Se llamaba Dolores Montoya García y estuvo al frente del movimiento hasta el año 2008, cuando nos dejó. A través de ella fue como formé parte de la obra y me dediqué a trabajar para difundir el movimiento.

En los años siguientes me dediqué, junto con la presidenta y el resto de adoradores, a hacer presente a Jesús Eucaristía en la diócesis de Barcelona. Teníamos adoradores y adoradoras en varias parroquias, y junto con ellas celebrábamos cada año un principio y un final de curso, donde nos reuníamos todos los adoradores de las parroquias.

Teníamos como Consiliario Diocesano, en aquel momento, a Mn. Ángel Gómez Martínez, que pertenecía a la parroquia de San Eugenio I Papa. El final de curso lo hacíamos, siempre que se podía, en el Templo Expiatorio del Tibidabo. Contábamos también con el convento de las Adoratrices de Horta, que participaban con nosotros en las celebraciones y tenían expuesto el Santísimo todos los días; esto nos convertía en un punto de referencia de celebraciones comunitarias de ARPU en la diócesis de Barcelona.

Como miembro de ARPU, participé en los congresos que se realizaban a nivel nacional, donde conocí a un referente para mí, que me ayudó a ser más consciente de lo que significa estar delante del Santísimo y adorarlo: fue el consiliario nacional don Laurentino Gómez Montes. Junto con Dolores y otros miembros de ARPU de Barcelona, participamos en varios congresos que se realizaron en diversas provincias de España, como Huelva, Lugo, Sevilla, Valladolid y otras. Tengo un recuerdo especial del tercer congreso, que se realizó en Barcelona en el año 1994 y que organizamos conjuntamente con don Laurentino. Ser miembro de ARPU en aquellos años me ayudó a superar una situación personal, como fue la pérdida de mis padres. En ese momento me puse delante del Señor y le pedí que me ayudara a seguir adelante; fue un momento muy especial, y sentí que tenía que darlo todo para ser un adorador fiel a Jesús Eucaristía.

La pérdida de la presidenta Dolores Montoya provocó un tiempo en que la ARPU en Barcelona quedó sin un camino propio, y tengo que decir que yo también abandoné la continuidad del movimiento. Hasta que, en el año 2016, recibí una llamada desde Burgos, donde estaban tratando de volver a poner en marcha el movimiento a nivel nacional, y eso me hizo recuperar la ilusión de trabajar para volver a difundir la ARPU en Barcelona y participar como miembro a nivel nacional.

La ARPU en Cataluña

El elemento más importante para comprender la relación de la ARPU con Cataluña es José Llés Segarra, sacerdote leridano y arcipreste de Áger. El 5 de abril de 1924 apareció en «El Granito de Arena» un extracto de la carta que envió a la dirección de la revista firmado por el arcipreste de Áger sobre la soledad de los sagrarios. Según la historia oficial de la ARPU, ese extracto puso a Juana Carou en contacto con Llés, y ambos iniciaron la preparación de la nueva obra.

Este episodio es fundamental porque conecta directamente la fundación de la ARPU con el territorio catalán: no se trató de una simple implantación posterior en Cataluña, sino de la participación de un sacerdote de la diócesis de Lleida en la propia etapa fundacional. Este fue un motivo fundamental dentro de la expansión de la ARPU por España: Cataluña aportó una figura fundacional de primer orden, José Llés. También destaca Manuel Irurita, a quien la ARPU presenta como obispo de Barcelona, anteriormente obispo en Lleida y como la persona que ordenó sacerdote a José Llés y favoreció la fundación de la obra. De este modo, Lleida y Barcelona están vinculadas a la historia de la ARPU.

La Guerra Civil española alteró profundamente la vida religiosa y las estructuras eclesiales. José Llés Segarra murió mártir en 1936. La ARPU lo considera cofundador, y su causa de beatificación se ha relacionado con los procesos de los mártires de la diócesis de Lleida. También Monseñor Irurita murió mártir.

Uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de la ARPU en Cataluña fue el Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Lleida en septiembre de 2007. La clausura tuvo lugar el 13 de septiembre en la Catedral de Lleida y fue presidida por Mons. Xavier Salinas, entonces administrador apostólico de la diócesis.

El congreso fue organizado por el Movimiento de Adoración Perpetua ARPU bajo el lema «L’Eucaristia, amor i testimoniatge». Reunió aproximadamente a 130 congresistas procedentes de diversos lugares de España, Barcelona, Lleida y el Principado de Andorra, entre otros. El encuentro tuvo además una dimensión explícitamente histórica: el movimiento homenajeó a su cofundador, Mn. Josep Llés. La celebración permitió relacionar de forma pública la tradición eucarística de Lleida con la historia fundacional de la ARPU. El caso de Llés permite interpretar la presencia catalana de la ARPU como una realidad que combina memoria local y dimensión nacional: su origen territorial está ligado a Lleida y Áger, mientras que la organización que él ayudó a poner en marcha adquirió, desde Madrid y otras diócesis, una dimensión española.

Durante los actos de 2007 se descubrió, en la iglesia de Benavent del Segrià, una placa conmemorativa dedicada a José Llés, en la que se le recuerda como mártir de la Eucaristía y cofundador de ARPU. También se expusieron objetos vinculados a su vida sacerdotal. Estos actos consolidaron a Benavent como lugar de memoria de la relación entre Cataluña y la ARPU.

La ARPU ha mantenido una estructura de carácter parroquial y diocesano, orientada a favorecer la adoración, la oración y la participación de los fieles en la vida de la Iglesia. Sus estatutos y publicaciones contemplan órganos de organización parroquial y diocesana. En Cataluña, esta tradición se ha mantenido vinculada a la vida eucarística de distintas comunidades y a la memoria de sus principales protagonistas. La figura de Josep Llés sigue siendo el elemento histórico que conecta de manera más directa el territorio catalán con el nacimiento del movimiento.

La historia de la ARPU en Cataluña no puede separarse de la historia general de la fundación del movimiento en España. Su rasgo más singular es la presencia de José Llés Segarra, sacerdote leridano y arcipreste de Áger, que pasó de expresar pastoralmente la preocupación por los sagrarios abandonados a colaborar directamente con Juana Carou en la puesta en marcha de la obra. Por ello, Cataluña —y especialmente Lleida y Áger— ocupa un lugar relevante en la memoria fundacional de la ARPU. La posterior relación con Barcelona, a través de Manuel Irurita, refuerza esta dimensión catalana. Sin embargo, la institucionalización, aprobación pontificia y expansión de la ARPU se produjeron en un marco esencialmente español y con participación de numerosas diócesis.

En conjunto, puede afirmarse que la contribución catalana fue especialmente importante en la fase de gestación y en la memoria posterior del movimiento, mientras que la evolución institucional de la ARPU se desarrolló como una realidad eclesial de ámbito nacional primero e inmediatamente después internacional (Colombia, Argentina, Francia, Estados Unidos).

Hermanos y hermanas, el centenario de ARPU nos invita, por tanto, a trabajar juntos y llevarlo a buen término. Como miembro del Consejo Nacional, os pido que nos ayudéis a preparar y difundir su celebración entre los miembros de ARPU, para que todos puedan participar. Es un momento importante que nos necesita a todos para poder llevarlo adelante.

El día en que estoy escribiendo esta carta, 28 de agosto, celebramos a San Agustín, un gran doctor de la Iglesia, del que os dejo una cita que nos puede ayudar a ser verdaderos adoradores y adoradoras de Jesús Eucaristía:

«Dios nos ama a cada uno de nosotros como si solo existiera uno de nosotros; así deberíamos adorar a Dios como el único Dios verdadero» (San Agustín).

El nuevo curso que empezamos tiene que impulsarnos a ser referentes en los lugares donde nos movemos, para dar a conocer lo que significa adorar al único que nos puede dar la felicidad y la paz interior. En los ambientes de la familia, el trabajo y los amigos, tenemos que dar testimonio del amor inmenso que Dios nos ha concedido, y devolverlo poniéndonos delante del Sagrario para darle gracias.

En esta sociedad en la que vivimos, siempre estamos pendientes del tiempo; tenemos que buscar un momento para pararnos y ponernos delante de Jesús Eucaristía en el sagrario, para buscar esa paz interior que necesitamos y así seguir adelante en el camino de la vida.

Queridos, deseo de todo corazón que este curso que empezamos sean para todos unos momentos de gracia, que nos ayude a ser mejores en todo lo que pongamos en marcha y, sobre todo, que pongamos todo nuestro esfuerzo para que el Centenario de ARPU salga lo mejor posible y sea una manera de volver a encontrarnos y de reflexionar y rezar juntos por nuestro movimiento.

Un abrazo en Jesús Eucaristía de vuestro hermano:

Bartolomé Chapa González

Tesorero y miembro del Consejo Nacional de ARPU