ADORACIÓN REAL, PERPETUA Y UNIVERSAL AL SANTÍSIMO SACRAMENTO (ARPU)
¡Quiero ser adorado de todos los hombres en todos los Sagrarios de la Tierra!
Junio 2026
“MEMENTO, Adorador”: Acuérdate de que en este mes…
Éste es el título de uno de nuestros apartados en nuestras publicaciones mensuales, además de las ya consolidadas Cartas y Noticieros. Se trata de “memorare” o “recordare” para traer a la memoria y al corazón acontecimientos, efemérides, aniversarios, fiestas principales, avisos, normas de funcionamiento de la ARPU, medios también de formación y animación que nos ayuden a coger y asimilar más y más el “espíritu” y las “normas” de nuestro precioso carisma.
I. Efemérides:
Este mes de junio, no tiene fechas relevantes de la historia de la ARPU pero es el mes eucarístico por excelencia. Decía San Manuel González, el Obispo de los Sagrarios abandonados, que es el mes de los «chiflados»; chiflados de amor a Cristo solitario en los Sagrarios y de los considerados chiflados por el mundo.
Es el mes dedidado a honrar y reparar al Sagrado Corazón de Jesús, Corazón Eucarístico.
Por reseñar alguna de las grandes festividades y solemnidades de este mes recojo unas cuantas a continuación:
Jueves, 4 de junio: Corpus Christi (Se acostumbra a trasladar al domingo: este año, 7 de junio).
Viernes Primero, 5 de junio: Reparación al Sagrado Corazón.
Sábado Primero, 6 de junio: Reparar al Inmaculado Corazón.
11 de junio: Apóstol Bernabé.
Viernes, 12 de junio: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
Sábado, 13 de junio: Inmaculado Corazón de María.
29 de junio: Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo.
30 de junio: Memoria de los primeros mártires de la Iglesia en Roma.
¿En qué consite la devoción al Sagrado Corazón de Jesús?
Motivo principal: Contemplar el amor inmenso que Jesucristo nos tiene hasta quedarse en la Eucaristía.
Fin: Reparación del desprecio que se hace a este Amor.
Objeto Sensible: Considerar al Sagrado Corazón de Jesús abrasado de Amor por mí.
Fruto: Un ardientísimo amor para con la persona de Jesucristo.
II. Espiritualidad de la Adoración Real Perpetua y Universal
La Santa Misa, Sacrificio eucarístico.
8. ¿Cómo participar en la misa?
3.2.4 La Comunión sacramental
1. ¿Qué es la Comunión? «Recibir al mismo Cristo bajo las especies de pan y vino» responde sabiemente un catecismo escolar.
Con estas palabras, el discurso de Jesús en Cafarnaún sobre el Pan de Vida, ¡que es Él mismo! llega a su punto culminante. Jesús ya no usa términos velados. Su palabra es ya clara, tajante, escandalizadora o escandalosa (en el sentido en que provoca una crisis). Jesús insiste en que se trata de una verdadera deglucion; degustación real: comer su Carne y beber su Sangre -sin ser canibalismo- : «la carne no sirve para nada, es el Espíritu el que da la vida» (Jn. 6,63). Deglución, por otra parte, totalmente necesaria: «Si no coméis mi Carne y no bebéis mi Sangre no tendréis vida en vosotros» (Jn. 6 53). Deglución o comida y bebida que produce una Vida y une a Cristo: «El que come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él… vivirá por mí» (Jn. 6, 56-57).
Yo en Ti y Tú en mí; yo necesito aliento y Tú te haces comida y bebida espiritual; yo te recibo en la Eucaristía y me transformo en Tí. El amor de Cristo ha podido llegar a este extremo ¡maravilla! Así la carne ¡mortal! también puede ser salvada por la Carne del Hijo de Dios que tomó de la Virgen María. El sistema sacramental es compatible con la naturaleza del hombre para que el hombre -tal como es- pueda tener vida de Dios en toda su integridad. Por eso se le promete la resurrección (cf. Jn. 6, 54).
Del libro: “LA EUCARISTÍA AL RITMO DEL TIEMPO Y DE LA VIDA DEL CRISTIANO” pag. 48-49, de José Luis Esteban Vallejo.
Manual del adorador de Jesús Sacramentado en la Adoración Real, Perpetua y Universal (ARPU): doctrina-oración-práctica.
III. De las cartas de nuestra fundadora Dª Juana Carou Rodríguez
Sr. Arcipreste de Ager.
Huelva, 7 de enero de 1925
Respetable padre:
[…] Mas poco después volví, otra vez, a pensar sobre la misma [la fundación de ARPU]. No era esta la que yo quería [los coros de adoradoras], no se satisfacía mi alma con aquella Obra; yo deseaba para Jesús Sacramentado una adoración real y constante; pero como esto no podían hacerlo los seglares, porque se lo impedían las obligaciones propias de su estado, mecesariamente debían ser Religiosas las personas que se dedicaran a la Adoración a Jesús Sacramentado, como yo deseaba. Esta idea, que fue como una consecuencia natural de lo ocurrido, se aumentó con cosas extraordinarias, y fué tomando tanta fuerza y creció tanto, que temerosa de que Dios me castigase si no lo manifestaba a mi Director, se lo dije a éste. Nada me comentó porque en aquel tiempo fué llevado a otra parte y sin duda no hubo ocasión de contestarme. Este silencio de mi Director me aquietó un poco, porque yo ya se lo había manifestado a persona que pudiera aconsejarme.
Pasaron los años, yo seguía acompañando a Jesús Sacramentado siempre que podía, ya real o espiritualmente; mas de pronto, volvió otra vez a mi mente la idea de la fundación. […]
¡Nos vemos en el Sagrario!

