VIRGEN DE GUADALUPE Y EUCARISTÍA
María entrega al “Dios por quien se vive”. Es la Custodia que expone al Santísimo que ilumina con más fuerza a la altura del vientre.

María entrega al “Dios por quien se vive”. Es la Custodia que expone al Santísimo que ilumina con más fuerza a la altura del vientre.
“Me siento tan pequeño, Señor… pero así te gusto.”
Nunca flaqueó bajo el peso de la cruz, que culminó con el glorioso martirio. P. José Llés, ruega por nosotros.
[…] La dedicación a los mártires españoles de la persecución religiosa en el siglo XX, es un tema prioritario. Esa persecución comenzó en 1931 con leyes injustas contra los católicos,[…] mártires de Asturias en 1934 y lo peor en 1936-39. […]
El Santo Grial: en busca de la Felicidad. Nadie vive para ser infeliz y el mejor deseo hacia los seres queridos o próximos es que sean felices. ¿Cómo y donde encontrar la felicidad?
Los sacerdotes, los misioneros, no son súper herores. Viven su vocación con amor radical, con alegría y con todas las dificultades y obstáculos se entregan con todo lo que son y llevan a cabo su misión con su propia originalidad donde se descubre a Cristo que actúa en ellos.
Un hijo sacerdote: bendición, gozo, misterio y vocación. Una Madre se expresa en la ordenación sacerdotal de su hijo (la madre de nuestro difunto Consiliario José Luis Vallejo, que ambos descansen en Paz)
Sacerdocio y Eucaristía en el pensamiento de León XIII y la espiritualidad de la Adoración Real, Perpetua y Universal (ARPU).
En tiempos de secularización crecientes, crisis culturales y retos para la fe, la Iglesia ha ofrecido modelos que fortalecen la centralidad de la Eucaristía y la identidad sacerdotal como pilares de renovación interior y apostólica
Héroes de hoy: jóvenes valientes con corazón eucarístico.
Frente a la presencia del mal, o del malo, descubrimos la fuerza incomparable de Cristo actuando a través del sacerdocio católico. Con los ritos, los sacramentales y, sobre todo, la Eucaristía, la Gracia divina se manifestó de manera tamgible y asombrosa, expulsando la oscuridad y mostrando que sólo en la Iglesia fundada por Cristo se encuentra la plenitud de su Poder, su Amor y su Verdad: «Extra Ecclesiam nulla salus».
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